Es como lo cuentas


Es como lo cuentas

Una situación, por muy seria, peligrosa o polémica que sea, dependiendo de cómo la cuentes, puede resultar muy cómica.

Analicemos este video.



Si lo miramos con ojo crítico: vemos a jóvenes entre el tráfico poniendo su vida en peligro; a policías intentando hacer su trabajo, pero que en lugar de frenar a los patinadores lo único que consiguen es colapsar el tráfico, y que ya en el 1:40, acaban arrestando a una única persona, que resulta ser negra. Viva Nueva York. En fin…

¿Cómo han conseguido que semejante despropósito resulte una historia divertida? Con dos técnicas: (1) velocidad y (2) una referencia cultural.

Si aceleras la acción el efecto visual es gracioso(1). La música también lo es, pero lo que hace que todo el mundo la relacione con la risa y el cachondeo es que se trata de la banda sonora de Benny Hill(2), grabada en nuestra memoria colectiva.

Vamos a probar el siguiente ejercicio. Describe una caída en la cocina. Obviamente, cualquier caída te podría desnucar, pero ni pienses en eso. Imprime velocidad a la acción; una sucesión de frases rápidas: paquetes volcados por doquier, nubes de harina flotando, estornudos, una caja de huevos precipitándose contra la cabeza del accidentado y un toque de ketchup goteando para darle color. Termina, a ser posible, con una referencia cultural de las de: “Acabé pareciendo ???? después de ???” Tendrás que adaptar esta referencia a la idiosincracia de tu país, al género de novela que estés escribiendo y a la edad de tus lectores. Puedes acabar pareciéndote a Mr Bean después de la Cena de navidad, o al Pato Donald después de una visita de Goofy… aunque una fuente inagotable de este tipo de referencias la tienes en los políticos; seas de donde seas, seguro que te vienen unos cuantos a la cabeza.

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